viernes, 26 de agosto de 2011

EPÍLOGO DE LOS CLÁSICOS: HISTORIA DE 5 MESES

Analizando en frío la sucesión de clásicos disputados desde primavera, me viene a la cabeza numerosas opiniones que se expresaron antes del primer Madrid-Barça, el menos importante de todos los disputados desde el mes de abril. Cinco meses después, solo me puedo reír de lo ocurrido a partir entonces.

Antes de dicho partido, el Barça iba a arrasar al Madrid en todos los sentidos. Pues nada mas lejos de la realidad. Bien es cierto que los culés eran entonces y siguen siendo ahora el mejor equipo del mundo, pero a donde yo quiero llegar con esta reflexión es a la enorme diferencia que se creía que había en abril, y la cruda realidad que se ha visto en todos y cada uno de los clásicos disputados.

El Barça puede -y debe- sacar pecho y decir: "hemos ganado la Liga, la Champions y la Supercopa, mientras ellos han levantado un título menor, la Copa, y encima se han labrado una horrible imagen que se ha podido ver hasta en el último rincón del planeta. Pero, ¿es así?. Es evidente que el conjunto entrenado por Pep Guardiola ha conseguido la mayoría de los trofeos y que la imagen del Madrid ha quedado dańada y la del Barcelona ensalzada; pero cuesta creer que todo sea tan extremista como se está pintando.

Lo dicho, antes del primer clásico,de los cuatro jugados en primavera, la superioridad de los blaugranas era tal, que poco mas y no se disputan los partidos. Hasta su presidente, Sandro Rosell, metió la pata hasta el fondo y auguró un erróneo 5-0 favorable al Barça en la final de la Copa del Rey. Bien, en el primer partido se mostró a un Madrid rácano, en un Bernabéu con el césped alto para que el Barça no pudiera desarrollar su juego. Criticable a la par que respetable. No es el estilo del Madrid, està claro, pero el resultado final fue de empate.

Después vino la final de Copa, la del 5-0 y tal. El Madrid, entrenado por Mourinho, por cierto, le dió un repaso al Barça en el primer tiempo. Sin fútbol de equipo pequeńo como se había visto tres días antes en el Bernabéu. En la segunda parte las fuerzas se igualaron y fue el Barça, como se esperaba, quien llevó la manija del partido hasta el final de los 90 minutos. Ya en la prórroga el Madrid consiguió anotar con un enorme testarazo de Cristiano Ronaldo que le daba su único título de la temporada.

De nuevo se veía la "gran" diferencia, que se suponía, entre ambos equipos. Luego, la Champions. En el partido de ida ambos conjuntos estuvieron lamentables. En la primera parte no se originaron ocasiones de gol por parte de ninguno, y los segundos 45 minutos llevaban el mismo sino hasta la expulsión -que ya comenté en su día- de Pepe. A partir de entonces, lógicamente, todo fue mas fácil para el Barça, con un Messi en plan estelar, y salió de la capital con la eliminatoria prácticamente sentenciada (0-2). Aun así, quedó claro de nuevo que a fuerzas iguales la diferencia entre ambos era mínima por tercer partido consecutivo, y que solo un lance del juego, como fue la salida del campo de un jugador, podría desequilibrar la balanza.

En la vuelta, de nuevo máxima igualdad. Ambos equipos hicieron un gran partido en el que el resultado final fue de 1-1 y donde la polémica arbitral se sirvió de nuevo. Pero, repito, eso ahora se deja aparte. La conlusión era clara: 4 partidos y mismos resultados para los dos: 1 victoria, 2 empates y 1 derrota. Tras esto, y con el Barça alzándose con los dos títulos importantes (Liga y Champions) la pregunta era clara: ¿En verdad hay tanta diferencia? Sí, el Barça por resultados finales y tal vez por juego ha sido mejor que el Madrid, pero la enorme distancia que separaban a ambos se vio considerablemente reducida tras el maratón de clásicos. Da que pensar...

Tras las vacaciones y con la llegada de la Supercopa, las ganas de ver de nuevo a merengues y culés enfrentándose entre sí eran inmensas. Y no han defraudado. Dejando a un lado toda la tangana final del partido vuelta, han sido los dos mejores clásicos en mucho tiempo por todos los aspectos: juego, emoción, limpieza, arbitrajes etc, y cualquiera que hubiera vencido habría sido mas que justo ganador.

En el partido de ida el Madrid se mereció ganar o no cosechar un resultado tan negativo de cara al partido de vuelta en el Camp Nou. Por primera vez en 3 ańos un equipo tuvo en un partido mas posesión que el Barça y el número de ocasiones fue infinitamente superior para los blancos. Ademas, los dos goles culés (bonitos, por cierto) se pueden achacar a dos errores defensivos. Por lo demás, nada que reprochar al Madrid ni a su entrenador, salvo haber dado plantón (por enésima vez) en sala de prensa al final del encuentro.

El partido de vuelta fue de mas emoción aun si cabe, con dos equipos lanzados al ataque y con una cifra alta de ocasiones en cada casillero. Al final Messi, el mejor del mundo, fue el jugador que desequilibró la balanza y quien le dió el primer título de la temporada a su equipo. Por tanto, y de nuevo, la tremenda igualdad en esta Supercopa volvió a estar patente y aunque hasta ahora la gran mayoría de trofeos se los ha adjudicado el Barcelona, se puede ver que dicha situación puede revertirse en cualquier momento.

Y es ahí donde se encuentra la principal misión de Mourinho. Tanto en el maratón de clásicos de primavera como en los dos partidos de la Supercopa, el técnico luso le ha sabido jugar al Barcelona de dos formas muy distintas, ambas respetables, y ponerles en un verdadero aprieto mas de una vez. Aquí queda de manifiesto que es uno de los mejores entrenadores del mundo, y así lo ha demostrado. Pero...

Pero debe dejar de meterse en problemas. El Madrid, aunque los resultados en títulos digan lo contrario, está mejor que nunca, y está a solo un paso de alcanzar al mejor Barcelona de la historia. Por eso su cometido debe ser ese y no el de provocar y crear polémica, que también se le da muy bien pero dańa la imagen del mejor club del Siglo XX. Tiene que conseguir que Pepe asiente la cabeza, que sus jugadores no caigan en provocaciones ni malos modos. Si lo logra, el Madrid le meterá mano al Barça. Ya lo ha conseguido y lo puede repetir. Tiene plantilla para ello.

Por eso duele mucho que solo se hable del Mourinho malo, pero de ello el es el único culpable. Su trabajo como entrenador, repito, está siendo excelente, pero lo mancha con este tipo de actitudes, y a decir verdad no compensa. Aun así, igual de mal es la actitud que Mourinho tiene como el trato que recibe por parte de todo el mundo, ya sean jugadores rivales, entrenadores, prensa de todo tipo e instituciones del mundo del futbol.

Es una imagen que se ha creado el solo y que el solo puede cambiar. Y es capaz. Muchas de sus quejas son reales y la mayor parte de la parroquia madridista las comparte, pero el Real Madrid es una cosa demasiado
grande en el mundo de futbol y eso el luso lo debe entender, respetar y, por tanto, no intentar cambiar.

Esa actitud la tuvo el Barça durante muchos ańos, la de quejarse por todo, la de hacer un juego sucio y la de preocuparse de otras cosas que no fuera ganar cada domingo. Eso es lo que da pena de este Madrid, que esté en boca de todos por las cosas que no pasan en el desarrollo natural del juego y sí por otras que durante casi 110 ańos de historia ha intentado evitar. Y lo que tengo claro es que eso por una persona, por muy buen entrenador que sea, no se puede tolerar.